9 de julio de 2017

Cobijo

Wilson Lau


COBIJO

Termina un día nefasto. 
                                      Te tiras 
en el sofá, pones la tele, empieza 
La 2 Noticias. Después de las horas 
y horas sin hablar con nadie, de pie 
en el bus, en la oscuridad del cine, 
en el súper (hola, parking no, gracias, 
hasta luego), la imposibilidad 
continua de abrazo y 
la ciudad que te escupe en las entrañas y 
rótulos y neones en las retinas y 
miradas de indiferencia, agolpándose 
en la mente sin verbalizar nada 
(solo pensamientos...), 

miras ahora la tele, en esa casa 
–más que hogar prolongación 
de la intemperie–, y durante media hora, 
en ese tono, esa cercanía, esa humanidad 
encuentras algo 
no muy diferente a una sostenida 
–y reconfortante– 
sensación de cobijo 
en la que hundirse es tierno.


De Aproximación a la herida (Baile del Sol, 2016).

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