29 de febrero de 2016

Ida




La otra noche vi en La 2 la película polaca Ida (2013), de Pawel Pawlikowski. Ambientada en 1960, cuenta con una gran concisión narrativa la historia de una novicia huérfana a quien, antes de tomar los votos, se le insta a que conozca a su única pariente viva. Ida muestra interés en saber qué pasó con sus padres, fallecidos en época del horror nazi. Su tía, cuya forma de vida contrasta con la suya, le pregunta qué pasará si cuando lo sepa descubre que no existe Dios. Ida ha cosechado un buen ramillete de premios, incluidos el Oscar a mejor película en lengua no inglesa y varios, de entre los principales, del Cine Europeo. Se trata de una película de ritmo pausado, con poco diálogo y planos fijos (no se percibe, creo que en ningún momento, movimiento de cámara). Sus imágenes, de una gran belleza, pueden dar la impresión, por momentos, de fotografías que comienzan a moverse y cobran vida. La factura del conjunto resulta impecable. Entre la música, piezas de John Coltrane, Mozart y Bach.

Para sibaritas del séptimo arte. Muy buena. 

Lo mejor: su primorosa fotografía.
Lo peor: que su hermetismo y contención puedan jugar en su contra.










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